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Escrito por Abel B. - http://abelfer.wordpress.com
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Si en los últimos tiempos he subido al blog pocas críticas a las políticas económicas del gobierno no es porque crea que son perfectas (No lo creo). El motivo es que las críticas con repercusión en los medios opositores - digamos, la crítica realmente existente - generalmente se basan en lo que veo como supersticiones económicas – respetables pero no comprobadas – o directamente son expresión de deseos.
Como un ejemplo de lo primero, pienso en los anatemas contra las restricciones a la importación. Se escucha una pregunta indignada “¿¡Cómo la voluntad de un puñado de funcionarios va a decidir qué se puede importar y qué no!?” La base de este rechazo puede estar, a veces, en dogmas mal digeridos de la Escuela Austríaca, que demostrarían que es imposible controlar todas las variables, pero lo habitual es que se apoyen en un difuso “sentido común”, que los mismos medios difunden. Los críticos pasan por alto – o ignoran – que el control de importaciones ha sido una etapa habitual en muchos países europeos después de la 2da. Guerra, en las economías del Asia Oriental durante su despegue… Esas políticas han tenido efectos lamentables en algunos casos; en otros, han sido razonablemente exitosas. No hay garantías que aquí no se comentan errores. Pero vale la pena señalar que hasta ahora no se cometió ninguno, simplemente porque no ha habito tiempo. Las historias sobre faltantes de medicamentos o insumos imprescindibles son eso, historias. CONTINÚA EN EL POST ORIGINAL
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